
Estuvimos en el puente de la Inmaculada, en Valle del Arrago, el nuevo alojamiento de Casa Manadero, y lo pasamos pipa, a pesar del tiempo, con la chimenea, la bodega, y aunque el clima no acompaño, junto con los del pueblo, que también tenían gana de fiesta y nosotros que llevamos insturmentos, la velada y las copas fue genial. El pueblo es precioso, la gente hospitalaria y Casa Manadero, estupendos, nos facilitaron las vacaciones. ¡Gracias¡
Después de alojarnos durante cinco noches en "Casa Manadero" y visitar su entorno y buena parte del norte de Cáceres, sólo tenemos buenas palabras para Robledillo de Gata (pueblo encantador), para "Casa Manadero" y, especialmente, para Caridad, Antonio y el resto del personal. Todos ellos hacen que el visitante se sienta como en casa.. Gracias por unos días que nos han permitido desconectar y recargar pilas.